Programa de Cesación Tabáquica: una herramienta de apoyo para el fumador

El tabaco, una de las mayores amenazas para la salud pública global, mata hasta a la mitad de sus consumidores y acaba con la vida de unas 6 millones de personas en el mundo cada año. De ellas, alrededor de de 600 mil son no fumadores o fumadores pasivos expuestos al humo de tabaco ajeno.

El tabaquismo es considerado una enfermedad crónica adictiva de gran repercusión sistémica y constituye, a su vez, factor de riesgo de las tres primeras causas de muerte a nivel mundial: patología cardiovascular, pulmonar y cáncer. Siendo su impacto tan alto, la Organización Mundial de la Salud (OMS) ha diseñado la estrategia MPOWER, acrónimo en inglés de:

  • Monitoreo y vigilancia del consumo de tabaco.
  • Protección a la población a la exposición al humo de tabaco.
  • Prestación de ayuda para abandonar el consumo.
  • Advertencia de los riesgos asociados.
  • Cumplimiento de las prohibiciones de publicidad.
  • Aumento de los impuestos al tabaco.

Tres de cada cuatro fumadores, conscientes de los peligros del tabaco, quieren dejar de fumar, pero sólo el 15% de la población mundial dispone de servicios completos para el tratamiento de la dependencia del tabaco, ideados para quienes les resulta más difícil abandonar el hábito. En Venezuela, donde aproximadamente el 35% de la población fuma, el Centro Médico Docente La Trinidad da cumplimiento al llamado número 3 de la OMS, referido a la prestación de ayuda para abandonar el consumo, a través de su Programa de Cesación Tabáquica, una iniciativa conjunta de los servicios de Neumonología y Psiquiatría y que, según el caso, trabaja de la mano del Servicio de Cardiología.

“Buscamos siempre dar un mensaje informativo más que impositivo, manifestamos nuestro deseo de ayudar al paciente y buscamos motivaciones para cambiar la actitud que conduce al hábito, y así modificar la conducta”, detalla el Dr. Luis Carlos Morillo, neumonólogo del CMDLT. Adicional a la evaluación de la función pulmonar, este programa ofrece apoyo psicológico orientado, entre otras cosas, a despertar conciencia sobre los disparadores o detonantes del consumo tabáquico.

De acuerdo con la OMS, el asesoramiento y la medicación pueden duplicar con creces la probabilidad de que un fumador que desea abandonar el tabaco lo consiga. “Si el paciente lo intenta sin ayuda, la probabilidad de recaídas en los primeros 6 meses es mayor que si lo intenta con apoyo profesional. Generalmente, la buena voluntad no es suficiente para alcanzar la abstinencia total”, precisa el especialista.

¿Quiénes deben acudir a una consulta especializada para dejar de fumar?

Si bien cualquier fumador con intenciones de renunciar al cigarrillo puede verse beneficiado del apoyo profesional multidisciplinario, este programa está especialmente indicado para fumadores con el siguiente perfil:

  • Reincidentes, que cesan y retoman el hábito.
  • Que padecen cardiopatía isquémica.
  • Que sufren arritmias.
  • Que padecen hipertensión arterial u otra enfermedad crónica no controlada.
  • Diagnosticados con alguna enfermedad psiquiátrica.
  • Mujeres embarazadas o en período de lactancia.

Para mayor información sobre este programa, comunícate a través del (0212)949.6666, extensión 2.

Lena Jahn Santorufo
CNP 21837
lena.jahn@cmdlt.edu.ve