En el día Mundial de la EPOC

¿Fumas o fumaste?
Conoce la importancia de la espirometría como herramienta diagnóstica de la EPOC

Debido al bajo uso de la espirometría como herramienta diagnóstica de la Enfermedad Pulmonar Obstructiva Crónica (EPOC), la complicación más frecuente asociada al hábito tabáquico, existe un subdiagnóstico de 89%, o lo que es lo mismo, 89% de quienes padecen esta condición no lo saben.

La cifra se desprende de la Guía Latinoamericana de EPOC – 2014 Basada en Evidencia, publicación de la Asociación Latinoamericana de Tórax y entre cuyos autores se encuentra el Dr. Agustín Acuña, jefe del Servicio de Neumonología del Centro Médico Docente La Trinidad.

Esta enfermedad, caracterizada por la obstrucción del flujo de aire a partir de la conjunción del enfisema pulmonar y la bronquitis crónica, es la tercera causa de muerte a nivel mundial y, de acuerdo con el Dr. Acuña, la elevada tasa de mortalidad responde en muchos casos a la falta de diagnóstico.

“La espirometría es imprescindible para el diagnóstico de la EPOC, tanto para el fumador como para el ex fumador, tenga o no algún síntoma. Es el equivalente a la toma de tensión para el hipertenso”, ilustra el especialista, quien enfatiza en la importancia de mantener un control anual que incluya, además de este examen, una evaluación cardiovascular completa.

“Un fumador es un paciente de riesgo cardiovascular. Cuando el cigarrillo está de por medio, la enfermedad pulmonar y cardíaca prácticamente van de la mano. A todo paciente hipertenso o cardiópata que fuma o fumó debe descartársele enfermedad pulmonar, y viceversa”, alerta el especialista, quien advierte también sobre la importancia de acudir al médico anualmente, aun cuando no haya síntomas. Mientras una persona diagnosticada con EPOC recibe un tratamiento específico y adecuado a su grado de obstrucción y a sus síntomas, el cual le ayudará a mantener la enfermedad controlada; una persona no diagnosticada podría sufrir con más frecuencia episodios de infección o insuficiencia respiratoria que disminuyen sus niveles de oxígeno y derivan en complicaciones extrapulmonares, como un infarto del miocardio o eventos cerobrovasculares.

Dejar de fumar es, en definitiva, la medida número uno para disminuir los riesgos asociados al hábito. Por su parte, asumir el control preventivo a partir de estas evaluaciones médicas periódicas es parte del compromiso necesario para preservar la salud.

Lena Jahn Santorufo
CNP 21837
lena.jahn@cmdlt.edu.ve