Redes Sociales, TV y suicidio infantil
¿Existe una conexión?

Los medios de comunicación social informan de varios casos de suicidio infantil motivados por una serie de televisión denominada “13 razones para hacerlo” (“13 reasons why”), la cual versa sobre la vida de una adolescente maltratada y despreciada en su ambiente, quien en 13 capítulos narra y justifica a la vez las razones de su suicidio.

La historia idealiza el proceso de suicidio en adolescentes e incluye la descripción detallada de cómo hacerlo. ¿El problema? Que la mayor parte de la audiencia la integran adolescentes. La buena noticia es que muchos de los espectadores han compartido esta vivencia con sus padres, quienes ofrecen el soporte necesario para que no ocurran eventos indeseados, afirma Ricardo Montiel, médico de adolescentes y jefe del Servicio de Pediatría del Centro Médico Docente La Trinidad.

ESTIMULACIÓN DEL SUICIDIO

En los últimos dos meses ha surgido una tendencia a motivar el suicidio en este grupo etario. En su proceso de evolución natural, los adolescentes experimentan una etapa de narcisismo recrudecido durante el cual se consideran el centro del mundo y se preguntan: “¿qué pasaría si no estuviese en esta vida? ¿Qué pasaría si muriera, quién iría a mi velorio o quién demostraría más tristeza?”

Eso es parte del crecimiento evolutivo psicológico del niño al adulto pasando por la adolescencia. Debido a esa ebullición emocional, los padres deben ser especialmente cuidadosos y solicitar intervención profesional en caso de observar señales de alerta.

LA BALLENA AZUL

Existe un juego, accesible desde Facebook, denominado “La Ballena Azul”. Consiste en una serie de retos a superar para acceder a un próximo nivel. Los desafíos van desde marcarse una ballena azul con un cuchillo en el brazo hasta infligir daño también a otros. El último reto es quitarse la vida. Es un juego originario de Rusia donde se trató de controlar, pero trascendió rápido al resto de Europa y del mundo.

Parecía que a Venezuela no había llegado, pero recientemente en Valencia alguien logró “ganar” el juego al suicidarse. Rápidamente surgieron testimonios de padres asegurando que sus hijos no llegaron a suicidarse, pero sí estaban participando en medio de un alto riesgo.

Es otra circunstancia para estar alerta de las actividades los de los hijos adolescentes y mantenerse al tanto de su cotidianidad. Los padres no deben superponer la privacidad del adolescente a la supervisión estricta de lo que sucede dentro y fuera del hogar, especialmente a situaciones que puedan suponer un alto riesgo. La recomendación es prestar especial atención a las redes sociales que más utilizan y los amigos o destinos que frecuentan en estos espacios. Puede resultar un rol agotador para los padres, pero es la única herramienta disponible.

PRIVILEGIO, NO UN DERECHO

Entre sus responsabilidades, los padres deben estar muy pendientes de la computadora o el celular de sus hijos, dispositivos que son de uso personal hasta cierto punto, ya que la privacidad a esta edad es un privilegio, no un derecho, y como tal se gana o se pierde; se aumenta o se reduce. Los padres deben conocer los contenidos que allí se encuentran, especialmente si algo preocupa o llama la atención, sin hacer de ello un acto brusco, de maltrato o desconfianza. “Mientras más pequeños en edad sean los hijos más estrictos y cuidadosos debemos ser. Comenzar esa rutina desde temprano facilita la protección futura”, advierte Montiel.

La computadora debe estar ubicada en un lugar de alta circulación en el hogar y los adultos deben actualizarse en el manejo de equipos para revisar los contenidos. Sobre todo, informarse de la realidad que viven los adolescentes para protegerlos de caer en espacios potencialmente perjudiciales.

La recomendación es no desesperarse y consultar al profesional en Pediatría y Medicina del Adolescente para solicitar orientación en el manejo de estas situaciones, a través de un diálogo asertivo que dé cabida a la negociación por encima de la imposición.

Blanca García Bocaranda
CNP 620
garbo64@gmail.com